Volver a empezar

valencia nuno

¡Bueno, va! Lo admito: cuando el Valencia pierde, aprovecho cualquier oportunidad para desconectarme de él. Soy una rata, siempre cerca del cabo sobre el que treparé para escapar del barco… para volver sobre mis garritas roedoras a la mitad del camino, asustado y penitente ante la posibilidad de perderme el delirio de una vuelta a lo grande. Uno tiene que tener cierta vileza para ser futbolero, a la vez que cierta veracidad. Al final, Valencia está a orillas del mar, y orillas del mar se conocen las grandes verdades universales: el sabor saladoso del amor, el ir y venir de las olas sobre la arena y la inevitabilidad de la resaca otoñal. Esto es así.

La gente de tierra adentro no puede manosear esta realidad con tanta facilidad, así que es de suponer que serán más rectos, y hasta de que tengan teorías peregrinas como aquella de que el vodka caro duele menos a los albores del mediodía siguiente. No lo sé, ni me importa, porque aunque en la ciudad miramos poco el mar está claro que lo tenemos por algo, y ese algo va a tener que ser entender el continuo cíclico universal y algo muy importante, ese algo nos va a tener que reenganchar al Valencia Barcelona de esta noche, porque si no, no hay huevos a tener mar. Digo yo.

A mí llamadme raro, pero la resaca cara duele igual, solo que si es a base de vino caro y foie, me duele igualmente más. Hace cuatro semanas, la oca parejiana que nos prestaba su hígado dulce – marinado en soja y que nos chifla con guarnición de apio y cebolla tierna crujientes sobre vacío de vacuno – tuvo que interrumpir la cadena de suministro. El vino, un exótico Sauterne marqués del Turia, cosecha 2004 (una excelente añada), hizo el resto ¿A quién no se le repite el pan de ajo con agua después de esa delicatessen?

Pero vayamos al tajo, que la noche queda cerca.

Cosas que tiene la competición, ha tenido que coincidir la vuelta del 4-3-3, que tan bien le ha funcionado a Nuno durante las primeras jornadas, con la visita a Mestalla del primer referente Europeo de la etapa de Peter Lim. En este sentido, estamos de enhorabuena: el contexto es inmejorable, las urgencias más acuciantes y el ambiente sabemos que será denso y monzónico.  Una combinación que puede darle un extra de contenido al choque, y poner en marcha los mecanismos de emergencia de algunos procrastinadores.

En el plano táctico, además de la vuelta del 4-3-3 – poco margen parece tener Espirito Santo en éste sentido – podemos aventurar que el técnico luso aprovechará para dar mayor protagonismo a actores llamados a ser clave para el futuro del bloque. Negredo y Feghouli tienen mucho que decir sobre el devenir del choque ya que poseen atributos diferenciales sobre el césped, algo imprescindible ante un rival determinante.

El madrileño supone un auténtico shock a la hora de jugar por dentro, no es que sea bueno, es que va más allá: lo cambia todo.  Cualquier intento vertical de conectar con Negredo, si las cosas se hacen con cabeza, tiene que suponer un reto para los centrales y el pivote del Barça.

  • ¿Lo sigo? ¿No lo sigo? ¿Intento anticiparme? ¿Y si pierdo el sitio?

Cada balón que le llegue en buenas condiciones es un deshojar de margaritas para el encargado de cubrir su zona. Y es que, hoy por hoy, Álvaro es un valor sólido y sus condiciones están mucho más asentadas que las del genio de Torrent, que si bien es mucho más de lo que aparenta futbolísticamente, aún no plantea encadenamientos de la riqueza de un especialista como Negredo. Porque estamos hablando de encadenar cinco o seis acciones técnicas de espaldas y de cara y eso exige un nivel de determinación física y de condicionamiento bestiales.

negredo valencia

  • Bajo a recibir recibo entre dos medios y entrego de primeras a Rodrigo sin poder ver donde está subo Rodrigo contemporiza y pasa a Gomes y yo caigo ligeramente a banda y recibo de Gomes un balón mordido ahí lucho y no sé quién seguro que Alves me pisa el talón y me da una coz y maldito André pásala mejor pero yo la entrego a Fuego que cede a Gayà mientras yo cargo el área él regatea y yo recibo un bloqueo pero me zafo y me siguen agarrando y ahí veo el centro y grito a mí a mí y noto como me estiran del brazo y salto para cabecear…
  • Tío, respira.
  • Soy Álvaro Negredo yo no respiro yo encadeno acciones técnicas de oxigenación y no hay quien me pare.
  • Jo, macho. Oxigenas radical…

El otro actor que uno asume estará en el reparto es Sosó, y en el guión pone que tendrá que trabajar defensivamente sobre Neymar y sobre todo el carril para luego ser capaz de aguantar el balón si fuera necesario o cederla para una contra rápida. A Sofiane lo conocemos bien aquí. Es un valor seguro y además disfruta cuando se juega a un ritmo muy alto, cuando un malherido Javi Fuego, hasta el culo de bourbon y analgésicos, activa el tiempo bala.

Feghouli podría entrar así con una carambola táctica y allanar terreno para una banda Orbán-Rodrigo o Gayà-Rodrigo, siendo la segunda opción una alternativa más desequilibrada defensivamente. Banda al espacio por la izquierda, banda desbordante por la derecha. No sería mala idea de cara a un choque en el que varias fases pueden ser de marcador en contra o en el que dominar dos discursos diferenciados puede resultar decisivo.

Porque, al final ¿Cuál es el reto?

El reto para Nuno está en hacer crecer a su equipo y en conseguir que automatice respuestas complejas ante situaciones cambiantes. Esa es la gran asignatura pendiente del actual entrenador, puesto que ahora se enfrenta a rivales que ya han analizado durante semanas al Valencia.  Y se nota. Al Valencia le tapan un par de sendas conocidas y su respuesta es obcecarse en los mismos automatismos una y otra vez, en dinámicas muy dependientes de la inspiración individual. La ausencia de un mediocentro posicional  que gestione el juego más allá de Parejo justifica la deriva metalúrgica hacia un 4-4-2 plano y sin triangulaciones interiores, pero con la vuelta del ex del Getafe, no existen escollos para una riqueza táctica y un sistema de juego que deben ir in crescendo.

En los primeros compases del encuentro tendremos que estar atentos a si existe un plan para retrasar a Messi del último tramo del campo propio, invitándolo a recibir muy abajo. Al argentino eso le gusta, porque va con él ser protagonista y ser valiente, pero eso baja sus registros goleadores en gran medida. Es un vicio muy meritorio, porque ayuda a su equipo, pero un vicio que le cuesta caro, al fin de cuentas. A partir de ahí, la inspiración individual de los defensas va a tener que marcar el sentido del match: es el precio a pagar por trabajar situaciones en las que desubicas al mejor del mundo. Interesa, por supuesto, cuál será la respuesta de Luis Enrique ante un hipotético caso de bloqueo funcional a Messi. Interesa saber qué hará entonces con Neymar y Suárez, e interesa saber cómo planteará Nuno las reacciones a esos escenarios cambiantes. Esta noche mediremos a Nuno en la cocina, volviendo a empezar, en cada uno de los micro-escenarios que se irán destapando. Y veremos si esto es, finalmente, volver a empezar.

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