Vino, velas, poema y rosas

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Vino, velas, poema y rosas harán de tu cita un éxito y quizá, lleven a otras cosas.
La guía del aspirante hacia el éxito. La simplicidad que ordena lo complejo. El guión del perfecto Casanova.
Porque el flirteo, el coqueteo y la conquista, no son sencillos. Requieren un plan, un control para ejecutarlo y la existencia de un entorno adecuado. Unos medios, que tengan un sentido y dirijan cada paso. Para conquistar (pero conquistar de verdad), son precisas esas miradas, ese juego de palabras, esas sutilezas, ese dominio de lo léxico y lo corporal, pero también un orden, unos tempos y unos medios que conformen los contextos idóneos. Así, se crea el ambiente y se siguen esos pasos, que maximizan la posibilidad de victoria.
Cada cita o cada pareja, tendrá unos matices diferentes, con unos vinos u otros, unos restaurantes u otros y un tipo de flirteo u otro. Incluso con algo totalmente diferente a unas rosas. Con ello, ese “todo” responderá a una estrategia, a una idea que aúne esos factores propios y externos, que únicamente deban conducir al éxito.
En el fútbol ocurre lo mismo.

Se requiere de un plan táctico, que distribuya los jugadores en el espacio-tiempo. Una idea de juego o patrón, que prevea los movimientos de estos, en posesión y sin ella. Una serie de movimientos ensayados, previstos y automatizados de antemano, que prevean y prevengan lo que hará el rival y prevean y fomenten lo que quieras y puedas hacer tú, en respuesta a ello y en imposición de tu voluntad sobre la suya. Una previsión de movimientos, con orden directa de ejecución de los mismos, en base a ese plan estudiado y con la finalidad de llegar al destino deseado, que es la victoria sobre tu rival.

El Valencia de años precedentes, era un desastre. Una sucesión de despropósitos y bandazos en el plan y en los ejecutores ideales del mismo, tanto en el banquillo como en el césped, que inevitablemente supusieron sonoros fracasos. Hoy, en este Valencia de Nuno, uno atisba la existencia de un plan, que se desea implementar y que apunta un guión, más o menos bien meditado para lograr esos resultados deseados, aunque todavía le falte “diálogo, poema y rosas”. Es un principio, de un algo inconcluso, que a diferencia de tiempos anteriores sí parece una declaración de voluntades seria y no palabrería grandilocuente y poco más.

A mis ojos, este Valencia es un equipo más rocoso. Mejor distribuido en su equilibrio y con una seriedad táctica y posicional mucho mayor. Un Valencia que solo con eso, compite lo que no competía cuando todo eran agujeros, en parte catalizados por planes de juego excesivamente arriesgados o demasiadas licencias a jugadores excesivamente apáticos. Este Valencia se planta bien y es capaz de aguantar las embestidas del rival, sin flaquear ni padecer temblores.

Le falta capacidad transicional y le falta dominio de tempos y contemporización con balón, algo extraño a pesar de contar con calidad en la medular. A mis ojos, esto se debe a una cúmulo de factores que van desde la falta de polivalencia en los jugadores del mediocentro, a la falta de carácter y contundencia en algunos de ellos. Las bandas tienen capacidad ofensiva y defensiva, así como velocidad y recorrido. Quizá falte desborde o rotura de líneas por calidad, pero son bandas capaces de acoplarse a diferentes latitudes e ideas de juego. Y arriba, contamos con variantes, si bien estamos ante un par de delanteros que han de consolidarse y un gran 9 que deja detalles pero que no está en el punto de forma y rendimiento adecuados.
A todo ello se añade, una voluntad intermitente, que inexplicablemente nos lleva a no dar el tono en algunos partidos, especialmente fuera de Mestalla.

Pienso, que tenemos una idea de plan. Pienso que esa idea parte desde la seriedad atrás y el rigor táctico. Y pienso que cumplimos esas premisas. O lo que es igual, tenemos vino y velas. Ahora bien, creo que la idea está basada, independientemente del sistema que se plantee, en buscar, desde el rigor táctico y defensivo, la velocidad y desborde en las bandas (algo que estamos viendo a cuentagotas) y en el dominio del centro del campo mediante la calidad y la generación de juego a través de la visión y la capacidad para acompañar a los ojos con el balón. No obstante, creo que este mediocentro, aún con Enzo (que me parece más complemento y apoyo mixto que líder o referencia) no es táctico, no es contundente, no rasca y a pesar de ello, tampoco domina por calidad. Y creo que Nuno no ha encontrado solución a esto, ya que vemos que todo equipo que pone un pressing moderadamente serio a nuestro mediocentro, nos roba la idea, nos obliga a achicarnos en menos metros y dificulta toda nuestra ejecución al obligarnos a equilibrios desiguales entre líneas y a jugar en latitudes donde nuestro plan no sale como se desea. Y ahí nos encontramos luego, con Paco o Negredo excesivamente solos y alejados, sin apoyos, con lo que su potencial no es aprovechado. Por decirlo de otra manera, hay vino y velas, pero no hay poema, ni hay rosas.

Vino, velas, poema y rosas. Un cúmulo de notas, escritas en una partitura, para que suenen bien. Algo muy sencillo, pero a la vez, muy complicado. La cosa está en confiar en que Nuno y el club tienen claro ese plan, o no hacerlo. Yo lo hago, con matices y alguna que otra sombra de duda, pero con la esperanza de que evolucione. Porque para que la cita sea redonda, no basta con un buen vino, si luego el poema no fluye.

Una respuesta

  1. Pepe Dus 16/01/2015 Reply

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