Un Valencia más ‘atletizado’

atletizado

Una de las máximas futboleras que siempre tuve claras viene a decir algo así: “Si no puedes controlar dónde y cómo va el balón, trata de controlar dónde y cómo no quieres que vaya”.

Los últimos años, todos los entrenadores que han ido llegando venían prometiendo cumplir con la primera parte de la ecuación: Ser un equipo “protagonista” y gustar del “fútbol ofensivo”. La traducción era sencilla, querían equipos que controlaran dónde y cómo llevar el balón, asumiendo la iniciativa en el juego y llevando el peso del partido en posesión. La mayoría de ellos, por unos motivos u otros, fracasaron. Y no sólo por cosechar resultados inferiores a las expectativas creadas sino, en muchos casos, por generar plantillas con escaso carácter y menor dosis de competitividad, cuyo fútbol fue francamente mejorable. Por los motivos que fueran.

Nuno cambió el lema y dijo algo así como “quiero un equipo que trabaje y compita”. Y lo está cumpliendo. Y ahí está la clave de la diferencia de este Valencia con respecto del de temporadas anteriores. La competitividad. Porque ella lleva implícito el lema al completo: Si puedes dominar en posesión, domina; si no puedes o no te interesa hacerlo, cédela y domina cerrando caminos al rival y abriéndote oportunidades desde la no posesión. Y compite. El caso es tener las aptitudes y las actitudes para rendir en ambos contextos.

A mis ojos, contra el Villarreal (especialmente en la primera parte) o contra la Real Sociedad, por ejemplo, nos achicamos atrás porque ellos nos obligaron. Su presión al balón y su encimamiento con ayudas a nuestros organizadores clave, nos impidió circular. Nos empujó a juntar líneas más atrás y tapar huecos. Nos obligó a desplegar más de nuestro juego defensivo y la concentración de nuestra línea trasera, en pos de evitar pérdidas en zonas comprometidas con espacios para que los Uches, los Gios, los Velas y demás jugadores veloces y verticales de sus equipos no nos la liaran. Y bien se ganó o bien se aguantaron momentos de chaparrones deportivos, logrando puntos a base de cumplir con esa segunda parte del lema, que para muchos es la parte “fea” del mismo pero para otros, entre los que me encuentro, es tan importante y tan bonita como la primera.

Algo parecido pasó contra el Getafe o por momentos contra el Atleti, por ejemplo, pero en este caso, en mi memoria queda la descarada voluntad del Valencia de retrasarse y equilibrarse en menos metros, para minorar los pluses del rival y abrir espacios a espaldas enemigas por donde montar contras y transiciones defensa-ataque veloces y peligrosas. Y nos salió perfecto. En esos partidos, por obligación divina o bien por voluntad propia, supimos renunciar a algo, para potenciar el otro algo de la competitividad.

andre gomes valencia

Por el contrario, hubo otros muchos partidos donde el Valencia sí tuvo posesión, sí llevó el peso del partido y sí generó a base de posesiones largas, generaciones iniciarias de juego con más riesgos (descarados 3-4-3 en origen o cosas similares), desdobles de los laterales, posicionamiento lineal en latitudes más elevadas, pressing al balón en zonas 5 y 6 rivales y otras muchas disposiciones tácticas de más riesgo y aparente ambición.

Para muchos jugar bien es controlar el balón y ser tú el que obligas al rival a encerrarse. Y todo lo que no sea tu juego con balón y su “acojone” replegado, o es feo o es señal de que no dominas. Yo no estoy de acuerdo. En absoluto.

Creo que los grandes equipos son los que tienen capacidad técnica, táctica y mental para jugar en ambos contextos. Creo que los grandes equipos son los que tienen la capacidad técnica, táctica y mental para amoldarse a uno u otro contexto según intereses o según te obligue el contexto de cada partido. Y creo que los equipos ganadores y campeones, son aquellos que no solo son capaces de amoldarse a ello, sino que encima son ellos mismos los que eligen si conviene potenciar más una u otra parte del eslogan comentado.

Todos sabemos las virtudes del Atleti de estos últimos años. Algo no muy alejado de lo que por aquí pudiéramos ver con Ranieri los que ya no somos adolescentes.

Todos sabemos las virtudes que tanto se potenciaron aquí estos años atrás y tan poco rendimiento cuajaron, aún a pesar del recurrente paso de entrenadores “hiperprotagonistas” e “hiperofensivos”.

Yo por mi parte, aplaudo esta “pseudo-atletización” del Valencia que vislumbro, porque viene a completar una ecuación futbolística que estaba desnivelada y que todo Valencia campeón ha tenido necesariamente que cumplir a rajatabla.

No nos engañemos ni nos la fiemos al blablablá futbolero tan typical spanish basado en la pamplinería periodística del día a día con la que se nos machaca e idiotiza. No. Los Valencias campeones han sido aquellos que han sabido atacar y defender en alto porcentaje de posesión y equilibrios en más metros, porque así lo ha querido el propio equipo o a ello nos condujeran las situaciones de cada partido…y aquellos que han sabido atacar y defender con menor porcentaje de posesión y equilibrios en menos metros, porque así lo ha dispuesto el míster o a ello nos han conducido los contextos de cada encuentro. Los que han sabido mezclar lo uno y lo otro potenciar en cada partido o momento de partido el aspecto que más interese potenciar, así como cumplir en cada partido o momento de partido en que te toque cumplir en uno u otro sentido.

Bienvenido el paso al lado oscuro y esa “atletización” que comentamos, que equilibra la desproporcionalidad (a mis ojos estúpida y estupidizadora) a la que nos habían conducido sucesivos pamplineros balompédicos, desde el banquillo, desde la dirección deportiva y desde el verde.

La esencia de la competitividad es tener las condiciones todas necesarias, para dar la cara en todo contexto que se presente y ante todo rival que se ponga por delante. Algunas veces se perderá, otras el brillo con el que se juegue o la vistosidad, serán relativos. Otras sangrarás por rascar un punto. Y otras dominarás el partido en todas sus facetas. Al final de la corrida, lo que importa es cumplir el lema que antes hemos comentado. Algo que, de confirmarse, puede suponer dar 10 pasos adelante respecto de lo vivido los últimos años. Y yo empiezo a ver parte de ello, en este Valencia en el que queda mucho por pulir, pero ya se atisban estas cosas, que no se ven pero tanto influyen.

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