Parejismo

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Históricamente el valencianismo ha tenido jugadores de un carisma especial, que han hecho fluir intensos debates entre los devotos del murciélago. Me vienen a la cabeza los Buqué, Castellanos, Bossio, Tomás, Poyatos, .. casi siempre jugadores de mediocampo con una característica especial: dividir en dos a la tribu de Mestalla; los pro, y los anti.

Era muy pequeño cuando Castellanos jugaba en aquel VCF de finales de los 70, pero recuerdo los debates familiares sobre la (poca) calidad y (mucha) entrega del jugador de Ciudad Real. Más de cerca he vivido a los detractores del uruguayo Bossio, todo coraje, recuperador incansable; o de los duros debates sobre el ínclito Tomás, uno de los jugadores de estilo más raro que ha vestido la elástica blanca. Parejo provoca ese tipo de emociones.

Llegó en plena pendiente descendente de la entidad, tras un buen rendimiento en Getafe. Su primer año no fue nada brillante: perdido, desnortado, sin encontrar su posición en el campo. Solo la llegada de Pellegrino iluminó al futbolista de Coslada: curiosamente jugando como medio centro posicional empezó a dar muestras de su talento, para eclosionar con Valverde como un volante con recorrido y mucha clase.

Tanto Djukic, en su semestre negro, como posteriormente Pizzi contaron siempre con él, rayando a un gran nivel; con su punto álgido de rendimiento en la segunda mitad de temporada. Por algún motivo arcano, necesita dos o tres meses de competición para coger la ola buena. Este año estábamos en las mismas: arranque gris con el brazalete de capitano, algunas dudas entre el sector anti,  llegando mucho más al área y haciendo goles.

Entonces se lesiona para más de un mes, justo cuando la competición se aprieta por arriba y la Copa se adivina en el horizonte. Todo parece indicar que Nuno tiene que recomponer un once, que ya todos teníamos grabado. La primera mirada del portugués, imagino que sería al banquillo: tiene a un dinámico, pero inédito Zuculini, al que se supone en proceso de maduración; y la opción de Filipe Augusto, también inexperto, y de perfil muy distinto a Parejo. Toca decidir si cambias cromos sin tocar el dibujo, o adaptas a algún otro jugador al 4-3-3, ¿Feghouli?

Me da la sensación de que Nuno ve en el argelino una posibilidad nueva, que sea su “Di María”. A muchos sorprendió Ancellotti el curso pasado ubicando al argentino en segunda línea tras la llegada de Bale, y es que el técnico italiano no es un inventor, ni un mago de la pizarra; pero sabe como nadie encajar las piezas.

Para Nuno, Sosó sería una opción similar: no es un jugador de toque pero es agresivo, muy vertical y le da un punto de aceleración al juego, muy valiosa para crear desequilibrios en zona central. Fegho te puede ofrecer transiciones mucho más rápidas que con volantes más técnicos, pero también más lentos (Parejo, Gomes). Pierdes control del juego, ganas velocidad de ejecución.

Me gustaría verlo, pero mejor otro día; no en Villareal.  En la visita al hogar de Roig&Llaneza, sería recomendable pasar a un 4-2-3-1  y acumular efectivos en la medular. El choque va a exigir pierna dura y Filipe Augusto huele a titular, también Fegho pero en su rol habitual de interior derecho. Posiblemente veamos a Rodrigo de media punta, emulando su etapa portuguesa, donde entrará mucho más en contacto con el balón. ¿Negredo? Posiblemente en la segunda parte.

A la espera de los resultados de estos cambios, e implorando a Lim para que traiga a Enzo como regalo navideño -un cambio Zuculini por E.Pérez sería un necesario salto de calidad-, añoraré a Parejo, ese gran jugador con cara de empanao.


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