Ménage à trois

andré gomes javi fuego
Me siento incómodo, algo falla. Ya no siento lo mismo.

Yo tampoco.. me pides cosas que no te puedo dar.

Antes de convertirse en la musa y esposa de Salvador Dalí, Gala estuvo casada durante más de quince años con el poeta francés Paul Éluard. El matrimonio experimentó a lo largo de su vida numerosas crisis sentimentales que se fueron agravando en su ocaso. Pero hubo un breve lapso de dos años en el que todo parecía funcionar. Aquellos en los que el pintor alemán Max Ernst —también de la escuela surrealista— convivió con la pareja y su hija Cécile en perfecta armonía. En cierto modo, Max supo suplir las carencias de ambos transformando el hogar en un espacio cómplice y tranquilo.

Cuando Parejo cayó lesionado fuimos conscientes de la gravedad de la situación. Su inicio de temporada no había sido excelso, quizás algo intermitente, dada su aclimatación a un nuevo rol mucho más gris y su sabida condición de diesel. Lo cierto es que Dani era y es la pieza que da sentido a un trivote que rindió a un grandísimo nivel durante todo el tramo inicial y que vivió su última gran tarde frente al Elche. Desde entonces, André y Javi estuvieron condenados a entenderse por si solos.

La pareja debutó en una plaza muy complicada. El Madrigal fue testigo de un partido dominado por la anarquía y el frenesí. André se encontraba fuera de combate, en contraposición a un Fuego en su salsa que dejó en la percha su gabardina duster y protagonizó, a pecho descubierto, su propia batalla de la Drang al enfrentarse en solitario a las numerosas tropas amarillas. El centro del campo era tierra neutra, donde predominaban las transiciones tras robo. A pesar de prescindir de él supimos salir vencedores gracias a la estrategia a balón parado y a una gran efectividad cara a puerta. La dupla había superado su primera crisis.

Una semana después, el partido frente al Athletic evidenció las miserias del pivote. La zona de creación brilló por su ausencia, el equipo sufrió numerosas contras tras pérdida —que no llegaron a más gracias a la excelente labor de la defensa de cuatro— y vimos de nuevo a ese Valencia partido, de dos islas. Un equipo sin ideas que apenas inquietó a Iraizoz.

El cuadro che debía llevar la iniciativa aquella tarde, y eso suponía un problema: Fuego tiende a esconderse en fase ofensiva, no se siente cómodo cuando sus ideas son protagonistas. Él brilla cuando se dedica a morder e interceptar, y así lo hizo en el Madrigal; Por otra parte, la posición tan retrasada de André facilita su marca y le aleja de su verdadero habitat. Tuvo momentos de absoluta lucidez frente a los vascos, pero le fue imposible sostener al equipo por si sólo ante la falta de pausa y cerebro en el once. Demasiadas incompatibilidades que hacían de la pareja algo inestable.

carles gil

Al déficit en la medular le urgían soluciones de cara al derbi. Descartando a Zuculini, podíamos pensar en colocar a Filipe Augusto junto a Fuego y André. Con la presencia del brasileño, Gomes quedaría más liberado —para así poder frecuentar más el carril de diez y zona de enganche enlazando con el trío atacante y repartiría responsabilidades creativas con Fuego. Otra opción era Carles Gil como enganche en el centro aportando tempo y neuronas. Nuno apostó por el valenciano escorado en banda, esperando a que se desenvolviera por el interior y que conectara con los delanteros. Una solución parcial que no solventaba los desajustes en el centro. El Valencia volvía a no generar fútbol frente a un Levante a la espera. Gil lo intentaba, pero los desdobles de los laterales eran inocuos y al tener a la ausencia en si misma personificada en nuestro segundo delanteroJulia knows— poco podía hacer para establecer contacto con la vanguardia.

Una vez más presenciábamos como el equipo se partía y perdía el control frente a un rival mucho más débil. El buen hacer del Levante en repliegue fulminó nuestro fútbol, dando paso a las imprecisiones. Otorgándoles seguridad y argumentos para creer en una victoria que terminó por llegar.

Es evidente que entre André y Javi no hay feeling. No tienen las aptitudes necesarias para formar un doble pivote de garantías, ya que se ven obligados a ejercer de lo que no son. Y es algo que, definitivamente, Nuno no ha sabido gestionar en el último mes. Coincido completamente con mi compañero Toni Calatrava en la imperiosa necesidad de aprovechar el mercado de invierno pero, visto lo visto, me atrevería a señalar la importancia de otra pieza más para la medular —de un perfil más bajo— si también se desconfía de las prestaciones de Filipe.

Por ahora el problema está resuelto. La vuelta de Parejo y de su labor indispensable suple las carencias de ambos y potencia sus virtudes. Devolviendo a Javi a su labor de líbero, en la que es el rey, y dotando a André del espacio que necesita para así incendiar el carril interior. Algo así sucedía en casa de los Éluard. Dos personalidades que chocaban, con necesidades y objetivos muy diferentes. Una relación viciada que necesitaba de un tercer componente para escapar de la miseria y carburar. Dani es ese pintor alemán que dota de calma a la tempestad. Siendo el apoyo de uno, y el compañero de alcoba del otro.

5 Comments

  1. bender rodriguez 26/11/2014 Reply
  2. Jokin4 26/11/2014 Reply
  3. Hoeman hoeman 27/11/2014 Reply
    • Pepe Dus Pepe Dus 27/11/2014 Reply
  4. Postmoe 29/11/2014 Reply

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