Lubo ha vuelto a Mestalla

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Atención, balón largo para Penev que está escorado a banda izquierda, la baja con el pecho, de espaldas a portería, marcado de cerca por su rival. Caracolea, amaga, se gira… ojo que se ha sacado un buen centro con rosca destino al segundo palo, donde aparece llegando desde atrás y libre de marca el catedrático, Fernando Gómez, remata de cabeza y… ¡¡¡GOOOOL!!!

Quien tenga la edad suficiente para haber vivido el fútbol en los inicios de la década de los 90 (uno ya no es un niño) seguramente tendrá imágenes en su cabeza de goles parecidos al que se narra arriba. Bien es cierto que el Valencia de esa época no fue capaz de lograr ningún título, pero tampoco es menos cierto que hubiera sido un asiduo de la Champions League, de haber existido este formato en aquella época. Y también es cierto que ese equipo tenía excelentes jugadores. Quizás el más carismático de todos ellos fue el gran atacante búlgaro Luboslav Mladenov Penev, que llegó como un desconocido a Valencia y poco tardó en convertirse en el ídolo de la afición de Mestalla.

El bueno de Lubo, pese a su díscolo carácter, era un jugador magnífico: en un sólo jugador se daban cita la calidad técnica, la visión, el dominio del balón, la movilidad e incluso la conducción de un segunda punta excepcional con la envergadura, la contundencia, la potencia física, el olfato y la brega de un delantero centro clásico. Es por eso que Penev era capaz no sólo de conseguir una buena cifra goleadora cada año, sino que con su fútbol hacía mejores también a los que le rodeaban. De ello pueden dar buena fe los Fernando, Arroyo, Eloy o Roberto, que marcaron no pocos goles aprovechándose de pases directos del búlgaro o de los espacios creados por sus movimientos.

Todos estos pensamientos me vienen hoy en día a la cabeza cada vez que veo en acción a nuestro delantero actual, la bomba del primer proyecto Lim. Álvaro Negredo, en sus etapas previas a la valencianista, siempre me había parecido un delantero magnífico, muy superior a Roberto Soldado, jugador con el que siempre ha sido comparado y con el que ha compartido una trayectoria bastante similar. Sin embargo he de reconocer que, desde la lejanía, me parecía más un delantero rematador (eso sí, con múltiples recursos para ello) que el completísimo atacante que hoy en día me parece. Y es que Negredo comparte no pocas cualidades con el otrora capitán valencianista llegado de los Balcanes: esa manera de convertir los pelotazos en balones controlados, esa manera de caer a banda y generar espacios para sus compañeros, esas dejadas de cara al primer toque, esa manera de proteger el balón con su cuerpo, esa fiabilidad y potencia en la conducción, esa excelente visión de juego que desemboca en una gran capacidad combinativa.

Todas esas cualidades hacen que el vallecano, igual que en su día Luboslav, sean capaces de encajar en cualquier sistema, bien sea jugando en solitario arriba o con un compañero en punta. En este sentido, y por dar mi opinión en el extendido debate valencianista de si Negredo y Alcácer son compatibles en el once, debo decir que, en mi humilde opinión, no sólo son compatibles, sino que muy probablemente, serían capaces de crear una sociedad fructífera, beneficiándose el uno del otro:

  • Como ya se ha dicho, Negredo es un especialista en generar huecos con sus arrastres, con sus caídas a banda y con su movilidad. Y si hay alguien en la plantilla que brilla por su capacidad de vislumbrar esos huecos y tirar certeros desmarques a los mismos, ese es sin lugar a dudas Paco Alcácer.
  • Ambos jugadores gozan de una visión de juego muy superior a la media (hablando de arietes), que les faculta para ser buenos asistentes, no meros goleadores. Como se vislumbró ya en Eibar, estos dos jugadores son capaces de trenzar jugadas con rápidas combinaciones entre ambos.
  • Alcácer, jugando al lado de Negredo, no tiene la permanente necesidad de bregar con los centrales por bajar los balones largos o jugar permanentemente de espaldas, facetas del juego en las que no brilla especialmente. Evitando malgastar sus energías en estas labores, que serán competencia del madrileño, puede centrarse en tirar desmarques al espacio (su gran cualidad) y en combinar con sus compañeros recibiendo frecuentemente de cara a portería, pudiendo hacer uso más frecuentemente de su peligroso disparo con ambas piernas.
  • Al gozar ambos jugadores de una buena movilidad, se complica el trabajo de los defensas adversarios, que no van a tener en frente una única referencia más estática, sino dos delanteros alternando movimientos. Los dos jugadores tiene la calidad suficiente para descolgarse a la zona del 10 y aprovechar las espaldas de los mediocentros rivales, para allí crear peligro bien con disparos lejanos o con posibles pases al espacio.

En conclusión, espero que Nuno sea capaz de encontrar la fórmula para poder juntar en el campo a estos dos grandes atacantes. Quizás con la llegada de Enzo Pérez se pueda pasar a jugar un 4-4-2, con Parejo y Enzo como “doble 8” (que como sabemos era la idea inicial de Nuno), Gomes de falso interior ayudando a enganchar la media con los puntas y dejando banda para las incorporaciones del lateral, y un extremo más clásico, que bien podría ser Piatti por la izquierda, gran temporada la suya, o Feghouli por la derecha, jugador siempre discutido y no siempre con justicia. En definitiva será trabajo del buen entrenador del Valencia tomar la decisión, acertar y sacar el máximo partido de las cualidades de Lubo, que ha vuelto a Mestalla.

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