Impresiones, conjeturas, elucubraciones

nuno espirito santo

Día festivo donde la decepción se instaló en todos los hogares de futboleros valencianistas por las sensaciones transmitidas por el equipo en el campo y por los protagonistas fuera de él. Yendo a lo estrictamente deportivo, la percepción es que no se evidencia una evolución en el juego del conjunto sino más bien lo contrario, lo que era ilusión y exceso de optimismo en los inicios –por lo que se entrevía- se transforma en desilusión y pesimismo. El Valencia sigue teniendo los mismos problemas organizativos con balón que en los inicios, cosa evidente desde el principio, si no más –porque los rivales han estudiado a los che-. No obstante, en lo que claramente se ha empeorado es en el otro fútbol, que al fin y al cabo era la faceta en la que brillaba y la causa primordial por la que demolía a los adversarios. Se aprecia –o al menos yo creo apreciar- una mayor distancia entre líneas que complica la presión adelantada, al unísono, en aras de hurtar el esférico para machacar rápidamente. En apariencia también el equipo se siente más cómodo encerrado atrás o con la línea defensiva excesivamente cercana al área propia, lo que ha costado varios goles y seguirá costando. No es casual, creo, la descoordinación entre presión –de menor intensidad- y distancia entre líneas, sí multifactorial. Diego Alves, que está haciendo una temporada magnífica debajo de los palos –aunque los dos últimos goles recibidos se pueden achacar a fallos suyos- no es portero para jugar con las líneas del equipo, incluida la defensiva, adelantadas; sufre, se nota que sufre, y transmite inseguridad a la línea defensiva. A su vez, la decisión de Nuno de un día para otro al dejar de contar con Vezo en favor de Mustafi, creo que ha influido y mucho en el comportamiento global del conjunto, porque Vezo es un defensa valiente que se atreve a jugar más adelantado e ir a la anticipación –que es una de las mejores maneras para que un rival no te llegue-, posiblemente menos sobrio que el alemán, pero que repercute de forma mucho más positiva en el funcionamiento global del equipo por su forma de entender el juego y los puntos fuertes de este Valencia. Personalmente, no entiendo el ostracismo al que se le sometió después de haber secado él solito a uno de los mejores delanteros de la Liga: Bacca. Y no es la única decisión de este corte que ha tomado Nuno, haciendo predominar la billetera o el caché sobre la idoneidad o el rendimiento.

Relacionado con el juego y con asuntos que se evidencian extradeportivos, la insistencia en contar con Rodrigo como titular ha convertido el flanco izquierdo del equipo en el débil defensiva y ofensivamente. Rodrigo es un futbolista que apenas aporta en defensa y tampoco está siendo resolutivo en ataque, lo que unido a la (de momento) deficiente capacidad de lectura táctica de André Gomes –aunque nada que reprochar por mi parte en su esfuerzo y sacrificio- y la inexperiencia de Gayà, convierten esa banda en una invitación al contrario sin que haya contrapeso lo suficientemente interesante en ataque. Ahora es cuando se aprecia la importancia defensiva principalmente, pero también ofensiva, de Piatti; que ayuda a que exista un equilibrio colectivo y a su vez mejora el nivel defensivo tanto en campo propio como en presión, lo que por añadidura, en los atisbos del primer Valencia de Nuno, suponía una ventaja ofensiva, o cuanto menos una herramienta para obtener ventajas ofensivas. A nivel personal me chirría la inviolabilidad de Rodrigo, que a pesar de sus discretas actuaciones y lo que es más importante, que su presencia ayude a que se desequilibre el comportamiento colectivo del equipo, parta una vez tras otras como titular; lo que sin duda debe afectar al propio colectivo y a los individuos que conforman ese colectivo, por la sensación de injusticia que imagino deben sentir. No sé si lo será, pero por lo menos parece casta. Aunque sea tema tabú en algunos sectores valencianistas, también da pie a malpensar –a partir de los acontecimientos acecidos- sobre la influencia de Mendes en la toma de decisiones deportivas, porque no debemos olvidar que era Rodrigo (y no André Gomes) el fichaje estrella de Meriton, la sociedad de Lim. Aunque una vez completada –o al menos anunciada- la discutible (por rendimiento) adquisición en propiedad de Rodrigo por el Valencia, al dejar de pertenecer a Meriton, teóricamente ésta ya no tiene la necesidad de vender al futbolista por cantidad mayor a la pagada. Sí me interesa saber las condiciones de la venta definitiva de Rodrigo y Gomes al Valencia, así como si puede verse afectado el club de algún modo el Fair Play financiero (¡oxímoron!) impuesto por la FIFA.

Ahondando en el análisis personal –nivel aficionado- de la situación valencianista, una percepción subjetiva mía es que se ha perdido el hambre –o parte de él- por conseguir la victoria y el éxito. Creo que es algo que se refleja en el campo, tanto en el comportamiento individual de las piezas como en el táctico y global del equipo, y en el que ha influido en gran medida las decisiones técnicas del entrenador que denotan ausencia de meritocracia, y en suma, impunidad frente a la injusticia. Más preocupante si cabe me parece que en Nuno, al menos por lo que se desprende de sus declaraciones públicas, no haya autocrítica ni atisbo de ésta; y ya se sabe que para corregir un defecto es fundamental ser consciente de que ese defecto existe. No me parecen estos dos puntos baladíes, posiblemente sean más importantes que los estrictamente deportivos, porque de facto repercuten de forma considerable en dicha labor. Sería una pena que se enterrase la voracidad de victoria que se empezó a gestar en la plantilla, cabe recordarlo, con Pizzi en el banquillo.

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