Fútbol de líder. Valencia CF 3-0 Córdoba CF (J.5)

feghouli córdoba

No pasaron ni dos minutos y la meta blanquiverde ya estaba temblando. Este Valencia, ferviente defensor de una idea, juega un fútbol de equipo grande. Un fútbol que hacia tiempo que no disfrutaba Mestalla. Ese en el que demuestra centímetro a centímetro que es mejor que su rival. ¿Que el Córdoba busca sacar el balón desde atrás? No podrá salir. ¿Que nos ceden el esférico? Seguiremos golpeando, con o sin él. Orden, precisión y efectividad.

La primera parte del partido fue de absoluto dominio valencianista. Golpe tras golpe. André Gomes llevó la batuta, siguiendo esa línea clarividente que comenzó en Getafe, y junto a sus escuderos se apoyó de unas bandas especialmente inspiradas en la noche de ayer. El equipo comienza a tener fe en si mismo, y eso se traduce en que a Piatti no le gambeteen solas las piernas, y que más allá de deshacerse de su marcador con facilidad, sepa combinar a la perfección con un Gayà que parece curtido en mil finales de Champions League.

Y llegó el golazo de Paco Alcácer. Feghouli superó con aceleración felina todos los obstáculos que se le pusieron por delante y puso un centro medido a la cabeza del delantero. El remate exigía madera de killer, pero Alcácer ya nos ha dejado claro que eso lo tiene superado. Fantástico movimiento de cuello con dirección al palo largo y sin opciones para el portero. El torrentí no tiene techo.

Golpe tras golpe. El Valencia no daba opción. Esperaba su oportunidad y la ejecutaba con velocidad. Debutaron Mustafi y Cancelo de inicio. El alemán no tuvo mucho trabajo, pero demostró su enorme poderío aéreo. Nuno tiene a su disposición dos verdaderas torres para la zaga. Por otra parte, el joven portugués jugó con los nervios del debut. Se mostró excesivamente individualista en jugadas ofensivas en un intento por autoafirmarse. Se le ven maneras, pero hay trabajo por hacer, y si hay alguien puede sacar un buen jugador ese es Nuno.

Y apareció el zarpazo de Gayà. En una de tantas combinaciones exitosas, el balón acabó dentro del área en los pies de André Gomes, y éste -con cierta fortuna- consiguió dejar un balón muerto que el canterano no dudó en reventar dirección puerta. Era el 2-0. Made in Paterna. En una oda a los recursos propios.

Se llegó al descanso, pero Mestalla quería más. Y en la segunda parte nos encontramos más de lo mismo. Sin el nervio del inicio. Disciplinados, pero con el partido donde querían. Y así les llegó las oportunidades a Carles Gil y Orbán. Que cuajaron un buen encuentro. A destacar la asistencia del mediapunta en el gol de Feghouli. Porque si pensabas que el partido del argelino había terminado estabas totalmente equivocado. Desmarque en velocidad, palo y gol. Su nuevo rol de revulsivo le viene como anillo al dedo, pero cuando es titular sigue incendiando las defensas como nadie.

El Valencia CF es el nuevo líder de primera. Pero eso es anecdótico. La cuestión es que por fin jugamos un fútbol acorde, sin trampa ni cartón. Fútbol de equipo grande que enorgullece e ilusiona.

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