El Valencia de los cuatro humores

 

 humores

Hace ya un par de meses que en Valenciacorner tuvimos la feliz idea de empezar a apuntar algunos de los matices que pensábamos definían al equipo de Nuno. En algunos casos, se hizo explícitamente mientras que en otros preferimos señalar a ciertos de sus protagonistas.

Hacer que un grupo de unos 25 o 26 jugadores crea que la dirección elegida es la mejor posible no es fácil. Se puede hacer de muchas maneras y no entraremos aquí a valorar cuál es la mejor, o a enumerarlas en una lista interminable. Baste poner sobre la mesa que se puede uno centrar en la comprensión del sistema de juego de manera abstracta ( y en el caso más extremo, sólo ser competitivos una vez ese proceso intelectual se completa) o abogar por un enfoque más pragmático y asegurarse que los jugadores acaban comportándose como uno espera, jugando con sus características y condicionantes.

El bueno de Hipócrates, que de fútbol debía saber un montón, ya teorizó algo sobre el tema. Y no se conformó con eso, pues con un par de añadidos extra hizo que la idea valiese también para el cuerpo humano: era la teoría humoral, que nuestros matasanos luego fueron aplicando durante una serie de siglos con resultados ambivalentes. El caso es que todo se basaba en un equilibrio de humores; bilis negra, bilis, flema y sangre, y se tenía que ir jugando con esos equilibrios con infusiones, sangrías y alguna que otra sanguijuela. ¿Y en el fútbol? Casi lo mismo.

Si volvemos a los casos de Piatti o de Javi Fuego no cuesta demasiado atar cabos y lanzar la hipótesis de que Nuno ha optado por priorizar la segunda vía, alineando los perfiles que le venían bien, y jugando con los esquemas tácticos para encauzar al equipo hacia “su” equilibrio humoral. Por supuesto, no estoy escribiendo éste artículo para llamar a nadie Bilis Negra, así que vais a tener que ser imaginativos e imaginaros a Espíritu Santo haciendo de médico veneciano.

“¿Qué tenemos aquí? Al paciente le falla la resistencia flemática en la parte del centro del campo, donde se concentran los humores del sentir… probemos con una punción, una compresa caliente en el pecho y con Javi Fuego además de dos jugones biliosos.”

Veréis, en esto del fútbol, el Sistema (cómo se juega, cómo se actúa) es siempre más importante que el “esquema táctico” o el dibujo. Pero no es lo mismo decirle a tus jugadores que vas a salir con dos centrocampistas de tendencia central o que lo harás con tres. Hay un componente psicológico relevante, un mensaje del entrenador que se transmite en ese 4-3-3 en contraposición, por dar un ejemplo, al 4-2-3-1 en voga. Si además el entrenador se dedica a favorecer claramente ciertos perfiles, de manera notoria, el efecto se multiplica. Esa es, a mi entender, la dimensión completa de las titularidades de jugadores como Piatti. Presionad, replegad, dominad desde el centro y recuperad arriba.

Eso que me estás contando es de perogrullo. Lo aprendimos en Captain Tsubasa

Lo qué?

Oliver y Benji

¡Ah! ¡Bueno! ahora me centro

Es posible que uno de los secretos del buen arranque de temporada del Valencia se deban al gusto de Espíritu Santo por sostener tácticamente a su equipo condicionando muchísimo sus respuestas a través de ciertas declaraciones de intenciones, algunas explícitas, algunas servidas en los subconscientes. Por el momento, la jugada le ha salido redonda. 20 puntos de 27 posibles, y varias actuaciones de mucho mérito le dan la razón. Añadiría incluso que sus decisiones han sido inmejorables. Ahora bien, el lector atento no fallará al recordarme la existencia de aquella otra metodología para el crecimiento de un equipo, centrada en la interiorización del sistema en el jugador. Y no lo hará porque si esta no cuaja o no configura un mapa mental lo suficientemente complejo, el equipo se mostrará rígido, incapaz de transitar desde contextos favorables a escenarios desfavorables por doblegar. Algo que puede ocurrir ante un equipo motivado como el Deportivo o incluso en casa contra el Elche, donde en muchos momentos el nivel estaba lejos de lo que se espera de un equipo pensado para rendir en Europa.

El siguiente reto de Nuno es el que tiene que ver con el sistema y no con el esquema y el equilibrio de humores. Un sistema de juego que sus jugadores están tardando en aplicar con fluidez y donde las rigideces lógicas de un proyecto joven levantado sobre el pragmatismo lastran la capacidad de improvisación del conjunto. Pero, por supuesto, la pregunta subyacente es la esperable ¿Valdría la pena a estas alturas que Nuno diera a sus concertistas licencia para la improvisación? Y si la respuesta fuera afirmativa ¿A cuáles? Al Valencia se le empieza a conocer, se le han visto ciertas costuras y a la vez que empieza a estar más maduro, empieza a ser más previsible. El tiempo, desde que todos los detalles de un partido son grabados y medidos, tiene una diferente medida, más apremiante. Aún así, los riesgos innecesarios son… innecesarios, y bien podría Nuno apostar por un equipo visceral que sacase los puntos de la primera vuelta en base a su superioridad técnica y física.

Con la baja de Parejo, otro gran especialista y probablemente el más importante en cuanto a la gestión del juego, la situación se complica, pero a la vez plantea nuevas oportunidades. Sea como fuere, será interesante fijarse si mecanismos recientemente problemáticos un tanto pesados como la salida y el ataque posicional, el mantenimiento de la posesión… adquieren mayor fluidez en el enfrentamiento de éste Domingo contra el Villarreal.

La medicina necesitó siglos para superar la teoría humoral. ¿Sabrá Nuno gestionar la transición a la penicilina?

6 Comments

  1. Pipo 03/11/2014 Reply
  2. Kazz0 03/11/2014 Reply
  3. bender 03/11/2014 Reply
  4. Postmoe 03/11/2014 Reply
    • bender 04/11/2014 Reply
  5. Kazz0 05/11/2014 Reply

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