El embudo mágico es una opción

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Si algo aporta al Valencia el fichaje de Enzo Pérez es, principalmente, la ampliación de alternativas tácticas de garantías que ofrece a Nuno. Enzo es un medio de pressing, box-to-box, de ida y vuelta, un perro de presa no exento de técnica, y como tal, adaptable a casi cualquier demarcación en el campo; aunque para aprovechar al máximo sus características deba situarse como interior por el centro. Por ello no hace falta ser un derroche de imaginación para que te venga a la cabeza un Valencia con dibujo tipo embudo mágico, es decir, con cuatro centrocampistas con relevancia interior jugando al mismo tiempo.

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Es sencillo imaginar un Valencia haciendo uso de un esquema tipo 1-4-4-2 con Javi Fuego de líbero-stopper, Enzo de interior enzimático, Parejo de interior organizador y Gomes de catalizador, más Negredo de hombre-boya y Alcácer buscando los desmarques al espacio, además de contar con las incorporaciones de los laterales que podrían ser Gayà y Barragán. Si algo, a priori, facilitaría este esquema y estos futbolistas es lo que hasta el momento más se le resiste: jugar con balón, dar más de 3 pases con intención seguidos desde situación de posesión. Para ello habría que debilitar las bandas –aunque teniendo en cuenta que tanto Piatti como Feghouli son baja, no parece tan traumático-, en principio. En la práctica no tanto ya que el equipo cuenta con dos portentos físicos en los laterales, y analizándolo bien, lo que en principio podría parecer que resta protagonismo a los mismos, en la práctica no tiene por qué ser así: los laterales tendrían más obligaciones a nivel de lectura del partido y toma de decisiones, así como toda la banda para ellos, algo que teniendo en cuenta sus cualidades, casa perfectamente en el esquema. Sobre la forma de defender, en realidad no diferiría mucho de los visto hasta ahora, dependiendo de la ambición se podría optar por una presión adelantada –en la sintonía de los primeros partidos de la temporada-, o por el contrario, estar más cercanos al área propia y concediendo pocos espacios. Este embudo que si bien es cierto que ralentizaría las transiciones (aunque depende en gran medida del rol que adquieran los laterales-extremos), habilitaría más herramientas para dominar los partidos a partir de la posesión del balón, sumado a la siempre imprescindible posicionalidad. Analizándolo: están la opción central, las opciones laterales (si también se quiere que se comporten como gestores), la opciones Fuego, Enzo, Parejo, Gomes,… e incluso las opciones Negredo (balón largo) para Gomes y que éste invente. Parecen suficientes piezas para superar la presión del rival. En el sistema propuesto, 1-4-4-2 en rombo, Fuego es el que tendría más responsabilidad a la hora de acometer las basculaciones para que el equipo se mueva como una onda, además de las coberturas a centrales e interiores, mientras que Parejo y Enzo tendrían libertad para sumarse y llegar al área desde segunda línea (sensacional temporada de Parejo en este aspecto), además de estar atentos a las coberturas a y ayudas de los laterales y asumir galones, de forma escalonada, en la salida y organización del equipo, mientras Gomes tendría mayor libertad creativa y de movimientos, podría posicionarse en cualquier punto del campo, esperando que fuera lo suficientemente inteligente para ayudar al equipo y hacer daño (por ej., bajar a recibir y ejercer de organizador en jugadas puntuales; caer a banda y dejar pasillo al interior o espacio al delantero que baje a recibir; actuar como mediapunta puro; hacer cobertura a interior que haya subido; sumarse esperando prolongación o dejada de delantero, etc.). He elegido estos nombres, pero en este tipo de dibujo también tendrían cabida futbolistas como De Paul (en el vértice ofensivo del embudo), Rodrigo (por Alcácer o Negredo), Cancelo (por Barragán), etc.

Lo visualizo en mi cabeza y no me parece nada mal. 1-4-3-3, 1-3-4-1-2, 1-4-4-2,… variantes tácticas plausibles y con posibilidades de dar un rendimiento óptimo que enriquecen la estrategia del equipo.

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