El ejemplo del almirante Nelson

 

almirante nelson

Horatio Nelson. Una de las más grandes leyendas británicas, si no la mayor. El estratega naval al que los british consideran invicto, que perdió la vida en la batalla de Trafalgar a pesar del triunfo inglés y que hoy nos saluda desde lo alto de un poste ubicado en una famosa plaza londinense en honor a esa batalla y homenaje a su persona. Porque a fuerza de repetirlo, en la mente del británico de a pie, Nelson fue un estratega que vivió y murió entre las mieles de la victoria. Un guerrero sin mácula. Un prohombre de la Gran Bretaña. Y etc etc.
¡¡Mentira!!
A finales del siglo XVIII ese líder invencible llevó su peluca y una flota de asalto más que considerable a la isla de Tenerife, con la idea y convicción de conquistar para su país ese bastión del Atlántico. Con la certeza de que con unos cuantos zurriagazos avasallaría a los desgraciados spaniards de la isla y haría más grande su ego y su lista de victorias. Lo que Nelson no esperaba y lo que han callado miserablemente los chauvinistas británicos, en un voluntario y eficaz ejercicio de memoria selectiva, es que los isleños le zumbaron las suyas y las de sus primos al amigo Horatio, el cual huyó a toda prisa dejando a sus espaldas muchos pecios en las costas tinerfeñas, miles de litros de sangre inglesa en sus playas y el brazo con el que palmeaba las sonrosadas posaderas a Lady Hamilton entre batallita y batallita.
Los ingleses callaron la efeméride, la hicieron olvidar a base de silencio absoluto, exaltación de todas sus victorias y abundantes libros de historiadores de memoria torva. Y con los años, a los inglesitos de hoy solo les queda en el recuerdo ese Nelson triunfante hasta en la muerte.  Todo a base de buscar lo positivo y enterrar en cal viva toda sombra de recuerdo de lo negativo.

En el Valencia hemos de hacer lo mismo que los ingleses hicieron con Nelson, tanto en lo social como en lo deportivo.
Lo social es un berenjenal inmundo, producto de demasiados años tolerando incontables acciones, actitudes y personajes nefastos. Una letrina llena de mentiras sobre mentiras y de manipulaciones de la opinión pública por intereses personalistas (que no valencianistas), sin tirador de agua ni papel higiénico a mano. No insistiré más en lo social, aunque tengo claro que hace mucha falta olvidar ciertas cosas, solucionar otras tantas y unir voluntades en el sentido correcto. Y que los que han priorizado y priorizan su interés, piensen de una vez en el interés de la empresa. Aunque solo sea por vergüenza torera.
La otra cara de la moneda es lo deportivo. El césped. Ese césped de Mestalla que lleva demasiados años viendo múltiples cambios sin sentido, ni guión, ni planteamiento serio. Ese césped de Mestalla al que todos queremos mirar con ilusión sustentada en hechos y no en palabras o gestos vacuos, dejando atrás el recuerdo reciente que aún perdura en el ambiente.

Nuno, contra el Español, le dirigió una severa bronca a Parejo, cuando un exceso con balón de este en zona peligrosa no nos costó un gol de milagro. Parejo escuchó verdades, por parte de Nuno, a voz en grito. Al final de partido, nada más pitar el árbitro, Nuno salió al centro del campo, se dirigió expresamente a Parejo, le felicitó y le arengó a que como capitán, respondiera e hiciera responder a sus compañeros ante los aplausos de la grada de Mestalla. Todo un ejemplo del mister, de que no se pueden permitir ciertas cosas, pero que hay que valorar lo bueno, mirar adelante, unirse, apoyarse los unos en los otros y buscar el mejor destino para el club entre todos. Eso es lo que ha de hacer el Valencianismo en lo deportivo, ante el recuerdo del reciente pasado y las sombras de duda del presente.
Barragán no es Anglomá, pero es nuestro lateral. Nuno es un entrenador que nadie de por aquí conocía hace 5 meses, pero tiene detalles de gran entrenador. La plantilla cuenta con muchos cedidos, de futuro incierto y condiciones contractuales no explicadas a la gente, a pesar de cacarearse transparencias que luego no son tales, pero llevan nuestra camiseta cada domingo. Los dos grandes fichajes que han supuesto gasto, Otamendi y Negredo, son traspasos a pagar en plazos futuros, lo que puede producir ciertas dudas. El referente del centro del campo, tan prometido durante meses, no ha llegado, por lo que nos toca esperar un buen rendimiento de jóvenes imberbes como Filipe Augusto o Zuculini. Y así seguiría con muchas incógnitas que podrían generar controversia y dudas entre el aficionado. División. E incluso bronca, a la mínima que las cosas se tuerzan.

almirante nelson2

Por eso mismo, lo que los británicos hicieron y hacen con la figura de Nelson, es un gran ejemplo. Ellos buscaron los colores, el engrandecimiento de la historia patria y la generación de un referente mejor de lo que realmente fue, a base de maquillaje. El fin justificaba los medios y para ello fue necesario lobotomizarse el cerebro en aras a consolidar solo aquello que interesaba. Ojalá en el Valencia, la afición tome un camino parecido, deje de buscar ya desde la jornada 3 todas las dudas, mentiras y sombras de fracaso que puedan haber en el ambiente. Ojalá que la afición en cada partido aplauda a los 11 jugadores y acepte las decisiones del mister, al menos durante los 90 minutos de cada partido. Ojalá la grada sepa pitar una acción improcedente pero reconocer todas las acciones procedentes. Ojalá todas las dudas, que son muchas, queden aparcaditas en un rincón, no para olvidarlas, pero sí para priorizar el interés general y la consecución de unos objetivos que este club necesita más que nunca. Tiempo habrá para que corra la sangre, en el peor de los casos.

Los ingleses hicieron ejercicios de memoria selectiva con la figura de Nelson. Incluso de patrioterismo de fanfarria y churundata, rayano en lo ridículo. Es cierto. Pero el poso de esos actos deliberadamente vizcos, es una inglaterra con una historia mejor, más grande y con una figura que unifica en el éxito y la excelencia. Nosotros estamos socialmente hastiados y deportivamente con un equipo fuera de su lugar natural y, si bien con renovada ilusión, con grandes sombras de duda. Por eso creo que lo que toca es buscar lo bueno, exaltar lo positivo y callar lo malo o no hacer hincapié en ello. Empatizar con el equipo, aunque no todo sea de color de rosa e hilo musical romántico. Porque esta temporada es más que importante. Porque nos jugamos el dinero que no tenemos y tanto necesitamos, además del prestigio que hemos ido perdiendo los últimos años por todos los poros de nuestra piel. Porque este año puede ser el renacer de un club que lleva una década inmerso en una espiral de desoladora autodestrucción. Porque como Nelson, ni somos perfectos ni somos invencibles, pero la unión y la creencia de que lo somos y lo podemos ser, nos hará mucho más grandes. Y necesitamos ser grandes. Tan grandes como podemos ser, que es muchísimo.

Si Nelson jamás perdió, a Barragán puede no pitársele a la mínima. Si los ingleses no salieron escaldados de Tenerife en 1797, nosotros podemos hacer todo el año, lo que hicimos en la vuelta de la semifinal de Europa League con el Sevilla, a saber, estar con el equipo a muerte, a pesar de los pesares. Valorar lo positivo y potenciarlo con nuestras gargantas y nuestros corazones, dejando a un lado lo demás. El fin, en ambos casos, justifica los medios.

6 Comments

  1. che 19/09/2014 Reply
  2. OscarATV 19/09/2014 Reply
  3. vigasa 22/09/2014 Reply
  4. Lovroi83 23/09/2014 Reply
  5. Pipo 23/09/2014 Reply

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *