Delirios por el 3-4-3

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No estoy loco. Aunque todos los locos lo niegan. Je. A partir de los planteamientos de Nuno Espírito Santo en los partidos de Liga y también de pretemporada uno le da a la ventura del pensamiento onanista y las elucubraciones. Tanto es así que ve factible el jugar partidos con un dibujo táctico 3-4-3. Y está encantado ante la mera posibilidad, ante la inerte sospecha de dicha opción. Sin ir más lejos, es algo que ya ha sucedido en fase ofensiva y también en milésimas de fases defensivas. La llegada de Negredo ayuda a dar verosimilitud a dicha posibilidad.

Y es que: hemos visto a Fuego ejercer de líbero a los centrales hacer de laterales a los laterales actuar como carrileros-extremos a los extremos de segundos puntas-delanteros al delantero de delantero-extremo a los centrocampistas interiores de mediocentros-volantes y al portero de portero. En este sistema de juego, a mi juicio, el hombre-clave es el líbero, rol del que se encargaría el gran Javi Fuego, ese futbolista silencioso que es el sostén del juego global; el hombre que se encarga de que la diferencia entre fase defensiva y fase ofensiva apenas sea perceptible, ya que cuando está Fuego ambas se funden en una sola, o al menos eso intenta. Fuego es nuestro Makélélé particular… Por lo visto hasta el momento, el Valencia es un equipo que tiene problemas para funcionar y crear peligro con posesión de balón, especialmente dificultosa es la situación de la posesión desde la defensa propia. Tiene una interpretación básica: Nuno no quiere utilizar –por lo visto hasta el momento- a los laterales como gestores de la salida, a pesar de tener aptitudes para ello (en especial Gayà), sino que los quiere más arriba ejerciendo de centrocampistas –lo que a su vez ayuda a la ocupación de espacios ofensivas con dos objetivos principales: 1. Ofrecer ventajas/ayudas ofensivas a la hora de atacar; y 2. Intención de robar más arriba con mayor número de efectivos, lo que facilita (teóricamente) las opciones de rápida transición-. De ahí el rol de líbero que ha asumido Fuego durante muchas fases de partido, especialmente en salida de pelota. Ha sido el “apoyo” de los centrales y laterales: a los primeros les ha permitido asumir más riesgos si se deciden a ser ellos los que dan el primer pase hacia adelante o les permite desahogarse de esa opción y eludirla en caso de ser Fuego el ejecutor, mientras a los segundos les permite desentenderse de esta responsabilidad y tirar millas hacia adelante, con espacio, hasta donde ellos quieran o se lo permita el equipo/técnico.

Por ahora, salvo en jugadas puntuales, esta forma táctica de proceder sólo la hemos visto con relativa asiduidad en fase ofensiva, ampliarla a fase defensiva “sólo” exige estirar un poquito más la exigencia, concentración y coordinación en la presión. La principal debilidad que veo a la posibilidad del 3-4-3 es Diego Alves, que tendría que ejercer de segundo líbero –un poco a lo Neuer (afortunados nosotros contemporáneos de poder disfrutar de un portero como éste)-: el brasileño da la impresión de sentirse más incómodo cuanto más alejado del área pequeña se encuentra. Pongamos un ejemplo:

3-4-3

Son los nombres que he elegido, en una variante 3-4-1-2, pero cualquiera de la plantilla tiene cabida en él; algunos de los jugadores están capacitados incluso para ejercer diversos roles. Teniendo en cuenta que el empleo de este dibujo táctico, según mi entendimiento, debe hacerse para abrumar, arrollar, disfrutar matando; cómo molaría ver las cabalgadas por la banda de Feghouli y Gayà transformados en guepardos; así como un triple movimiento delanteril: uno cae a banda, otro baja a recibir, el tercero hace desmarque de ruptura, más llegada de uno de los centrocampistas-medusas (Parejo, Gomes) de cara para disparar a placer; o una subida a tutiplén de Fuego tras recuperación por anticipación; e incluso las posibilidades que otorga en el juego directo. Parece un sueño, empero creo que es una opción que no debe descartarse; por lo visto de Nuno, en el aspecto táctico está demostrando tener un amplio libreto con excelentes conocimientos, y lo que es más importante, parece saber llevarlos a la práctica. Como equipo “mutante” y “flagelar” que es este Valencia inicial, no es descabellado pensar que en el transcurso de un mismo encuentro veamos distintos dibujos, claramente diferenciados, en el campo; abogo por un 3-4-3 global, tanto en fase ofensiva como defensiva. Con Fuego siendo el Rey.

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