Cuando medio hombre vale por mil

 

valemil

Mucho se habla en la prensa nacional de la decisiva influencia de Lim y sus “fichajes-cesiones” en la buena marcha del equipo este curso. Pero, ¿realmente tenemos un once muchísimo más brillante esta temporada 2014/2015? Analicemos el once inicial con el que el Valencia ha iniciado el curso: Alves, Barragán, Vezo, Gayà, Fuego, Parejo, Piatti y Alcácer ya estaban en plantilla el pasado año. Los únicos fichajes de este año que han iniciado como titulares son Otamendi (que suple a un brillante Mathieu), Andre Gomes (en una demarcación que Keita hizo suya en la primera mitad de 2014) y Rodrigo (que juega en el puesto de un Feghouli que brilla cuando está enchufado). Vemos, pues, que el cambio de cromos en cuanto a jugadores ha sido escaso y, si me tengo que mojar, tampoco eleva de manera desorbitada la calidad individual. ¿Qué ha pasado para que, sin embargo, el Valencia haya dado un giro de 180 grados en su rendimiento y fiabilidad?

Este verano tuve la suerte de poder visitar Euskadi y, más concretamente, la Bahía de Pasaia (anteriormente conocida como Pasajes). En este entorno tan marinero no pude sino rememorar la figura del inefable Blas de Lezo, insigne marino español del S. XVIII natural de esa tierra. Este Almirante, único en la historia naval de España por su talento como estratega y conocido como “mediohombre” por las incontables heridas recibidas a lo largo de su carrera bélica (entre las que se contaban la pérdida de alguna extremidad), fue capaz de defender con tan solo unos 3.000 hombres y un puñado de navíos la plaza de Cartagena de Indias del furibundo ataque de los ingleses que, bajo el mando de Vernon, contaban con unos 30.000 hombres y más de 200 naves. Tal era la teórica superioridad de los ingleses que en la pérfida albión ya se habían acuñado monedas celebrando la masacre protagonizada por las huestes británicas sobre los pobres españoles comandados por nuestro entrañable protagonista.

Bien, como el objetivo de este artículo no es histórico, sino deportivo, seré breve con el resultado de la contienda: Blas de Lezo, haciendo uso de un ingenio y una capacidad estratégica inverosímil, fue capaz de repeler el ataque inglés y conservar Cartagena de Indias y la supremacía naval española algunos decenios más.

El ejemplo de Blas de Lezo resalta la decisiva importancia en los resultados que ejerce un gran líder y estratega. Y precisamente este año en Valencia hemos descubierto lo que, al menos de momento, se adivina como un gran líder y estratega en la figura de Nuno Herlander Simões Espírito Santo. El joven entrenador luso nacido en las ultramarinas tierras de Santo Tomé y Príncipe llegó, vio, analizó y ejecutó. Lo primero que debió de pensar es que un equipo que quiere ser competitivo debe mostrar solidez y equilibrio, algo de lo que carecía. Dicho y hecho: ya desde la pretemporada se ha visto un Valencia muy trabajado en fase defensiva, un equipo compacto, con las líneas juntas, relativamente cómodo sin balón, que concede pocas ocasiones y que espera el error del rival para robar y desplegarse de manera fluida en busca de los espacios concedidos. En este sentido destaca la labor de achique y presión de la línea de cuatro por delante de Javi Fuego, una línea que en principio podía generar dudas por la naturaleza de sus componentes.

nuno espirito santo

Sin embargo Nuno, como gran motivador que está demostrando ser, ha conseguido implicar en tareas de intendencia a jugadores que hasta ahora parecían más interesados en los bailes de salón: Ha conseguido que un Gomes, técnico pero apático antes de venir a Valencia, se implique y se aplique sin balón, que muerda, que, parafraseando el propio técnico, sea imbatible en el uno contra uno y que recorra una gran cantidad de kilómetros cada partido, llegando también al área contraria para sacar a relucir su pegada e imaginación en tres cuartos. Ha conseguido que Dani Parejo trabaje como el que más, que sacrifique su brillo individual en pos de dotar de mayor consistencia al colectivo, que sea capaz de caer una y otra vez a banda para presionar y desesperar al Koke de turno. Ha conseguido que Rodrigo, por más que le desagrade, baje y ayude al lateral derecho, que bascule, que presione y que sea un elemento válido más en el rocoso sistema defensivo che.

Además Nuno, como buen estratega que está demostrando ser, ha conseguido minimizar los puntos débiles de sus jugadores, a base de algo tan aparentemente sencillo como no pedirles cosas que no saben hacer: Barragán, a priori un jugador de nivel insuficiente, está cumpliendo decentemente. Sin tantas exigencias ofensivas como con anteriores entrenadores, Antonio está más pendiente de cubrir correctamente su zona y, al abarcar menos terreno y tener más ayudas defensivas, rinde mejor. Javi Fuego, de rendimiento discutible en su primer año valencianista, está dando lo mejor de sí mismo a las órdenes del ex portero. Flanqueado por Parejo y Gomes (e incluso por Otamendi y Vezo o Mustafi), sus exigencias creativas disminuyen, algo que le favorece. Por otro lado, con un sistema defensivo trabajado que deja pocos espacios a los rivales, puede brillar mucho más su buen posicionamiento táctico y buena lectura de juego para robar balones. El año pasado, con un equipo mucho más partido y con más distancias entre líneas, el asturiano sufría mucho más en defensa por sus limitadas condiciones de explosividad. Pablo Piatti es otro que igualmente se favorece del nuevo estilo de juego, de menor posesión y mayor verticalidad. Este curso Piatti se limita a presionar y trabajar sin balón y a tratar de encontrar petróleo en los huecos dejados por la zaga rival, rompiendo siempre con desmarques de ruptura a la búsqueda del pase filtrado del Parejo o Gomes de turno. El argentino no se ve ahora obligado a sobar el balón en exceso y tratar de combinar en largas posesiones, algo que sí tenía que hacer en tiempos pasados y que hacía aflorar todos los defectos del pequeño jugador.

En resumen, Nuno ha sabido evaluar lo que tenía en plantilla, el entorno en el que se mueve, las virtudes y defectos del pasado y, obrando en consecuencia, diseñar un sistema y un estilo de juego que pudiera hacer aflorar las mejores virtudes de sus pupilos así como tapar sus puntos negros. Ha sabido ser cercano a sus jugadores y conocerlos individualmente para ser capaz de encontrar la forma de enchufar y motivar a cada uno de ellos. En otras palabras, Nuno se ha disfrazado de Almirante vasco y a fé que está dispuesto a conseguir resultados y victorias épicas incluso ante rivales que le multipliquen en poder y riqueza.

2 Comments

  1. Carmen 13/10/2014 Reply
  2. marc 15/10/2014 Reply

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