¿A qué quiso jugar Nuno?

 

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La derrota del Valencia frente al Deportivo no debe impedir que veamos el bosque que se esconde tras el árbol que nubla nuestra vista. Salvo unos primeros 15 minutos donde el equipo che fue claramente inferior, en lo que sin duda alguna influyó la ausencia de Diego Alves –la importancia vital de la confianza en cualquier ámbito y aspecto de la vida…- , el resto del encuentro no hizo más que refrendar la ambición de Nuno y su esfuerzo para conseguir que el Valencia sea más mortífero y temible. Fue en esos instantes iniciales cuando, en puridad, se pudo observar los mayores horrores defensivos: descoordinación en la presión y el equipo que se partía en dos, por estar la línea defensiva demasiado retrasada o las líneas ofensivas intentando presionar al rival excesivamente arriba. Resultado: equipo partido en dos –pocas veces visto hasta el momento- y a merced del rival. (Inciso: si se quiere jugar a lo grande, es decir, a presionar arriba con todas las líneas coordinadas, Vezo es mucho mejor que Mustafi, éste último tiende a recular hacia atrás mientras el portugués es más valiente y mide mejor en la anticipación). Pese a los horribles minutos iniciales el resultado se mantuvo en tablas. Fueron los errores ofensivos los que propiciaron los goles en contra.

La estrategia que propuso Nuno para vencer al Deportivo a partir de ese primer cuarto de hora varió en gran medida el guión de lo que venía haciendo hasta el momento. Había razones para quejarse de que el Valencia, a partir de fase ofensiva organizada (con posesión de pelota), era muy improductivo. La variante para subsanar esto, que intentó plasmar el técnico luso, fue una TELARAÑA OFENSIVA, o lo que es lo mismo, muchos jugadores incorporándose a posiciones ofensivas y notablemente distribuidos sobre el césped –ocupación de espacios en terreno contrario-, de forma que, al menos en teoría, haya muchas más opciones de que haya un compañero libre o en posición confortable para recibir el balón, y de esta forma, facilitar el trabajo de creación. Asimismo, por el mero hecho de tener tantos efectivos por delante del balón, o por detrás pero cerca del mismo, la idea es ampliar las opciones de crear peligro –ya no hablamos de creación, sino de finalización-.

No obstante, conditio sine qua non para el éxito es evitar las pérdidas no forzadas –y que llegue una situación de pérdida forzada, de ahí la multiplicidad de opciones/apoyos-, algo en lo que sin duda fracasó el conjunto che. Especialmente desacertados en este aspecto Filipe Augusto y Rodrigo, que abusaron de la conducción. Una pérdida de este tipo, con este planteamiento grande, habilita y facilita los contraataques del rival y convierte el partido en un correcalles, y obvio, también favorece los desbarajustes y forma de defender desacertada. Por añadidura, se puede concluir, que el error de actitud fue en fase ofensiva, en situación de futbolista valencianista con balón, y no al contrario (en ese sentido estoy en la sintonía de Nuno en rueda de prensa, aunque el portugués no dijo todo en su análisis). A su vez, se podría profundizar en aspectos más específicos, como por ejemplo, si se quiere jugar de esta forma el portero debe estar mucho más adelantado de lo que jugó Yoel, o deben existir más movimientos tipo sprint sin pelota ya sea para arrastrar defensas -y habilitar espacios a compañeros- o con el propósito de recibir el balón al espacio con ventaja, etc. Pero en lo básico, a nivel personal, a mí me pareció un planteamiento muy interesante y ambicioso el de Nuno, esa telaraña ofensiva propuesta con la intención de dominar también con pelota a partir de la ocupación de espacios (nota: para llevarla a cabo también se antoja imprescindible la precisión en el golpeo y la velocidad de reacción de los futbolistas tras pérdida, con papel fundamental para la falta táctica) y acumulación de futbolistas en terreno adversario. Sin embargo, por la mala ejecución de dicho planteamiento, fue el Valencia el que cayó en la telaraña del Deportivo –los cuatro rápidos volvieron loco al equipo con la velocidad de los contraataques- y se fue al descanso con dos goles en contra. En rigor, el segundo gol del Deportivo fue debido a un tremendo fallo defensivo de Mustafi que llega tarde y al que se anticipa Cavaleiro (de nuevo, ¿demasiado retrasada la línea defensiva con respecto al resto del equipo? Equipo largo es igual a espacios (y privilegios) para los rivales).

Con este resultado Nuno volvió a demostrar que es un técnico valiente sin esperar para hacer dos cambios. El equipo adelantó todavía más las líneas y atacó con mayor número de efectivos si cabe, aunque sin claridad de ideas. Ello no es óbice para que los che dispusieran de ocasiones de gol, pero quedó claro que no era el día.

Antes de finalizar me gustaría hacer una reivindicación del rol en el equipo de Parejo, al que (creo) se está criticando mucho e injustamente. Bajo mi punto de vista, su función ha cambiado bastante con respecto a la temporada pasada y ahora es el primer o segundo jugador más importante del equipo –Fuego y él se disputan este honor-, dependiendo de la situación, por lo que no se le debe exigir que arriesgue tanto a nivel ofensivo; por así decirlo, es el pegamento que mantiene al equipo unido y el futbolista tiene conciencia de ello. Parejo a día de hoy es el baluarte táctico a nivel defensivo del Valencia, la pieza clave para que funcione todo el engranaje. Se le puede animar a que asuma más galones en la creación, o a que tenga más llegada, pero me parece digno de alabanza el trabajo gris que está desempeñando en favor del conjunto. Imprescindible.

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